
Hola Pascual:
Seguro que donde estés te sorprenderá que te escriba, pero así somos las personas; cuando estamos juntas a veces ni nos miramos y después en la distancia somos capaces de contarnos las mayores intimidades.
Pues esto me ha pasado a mí. Me acuerdo del primer día que te vi en clase, tú ya eras sénior en ella, pero me caíste mal. Me pareciste prepotente y me dio la sensación de que querías mandar y sin más decidí que no me gustabas y me empeñe en mantener una distancia contigo, por el contrario tú -porque debiste intuirlo- pretendías una aproximación.
Un día tras otro, horas compartiendo clases y alguna que otra comida, empecé a darme cuenta que eras un tipo legal. Te cuidabas de todo y de todos y mira que cuando tenías que pasar lista de asistencia te lo poníamos difícil, pero tú eras fiel a lo que te habían encargado, hasta que un buen día dijiste que ya no pasabas más lista y que éramos mayorcitos. Desde ese momento me caíste muy bien y descubrí que eras simpático- hasta algún que otro chiste contabas- amable, servicial, nada que ver con el Pascual que yo me había empeñado en crear. Así hasta que en los últimos tiempos cada día que entraba a clase, buscaba al larguirucho con el pelo blanco, al que ya había cogido cariño, para decirle cualquier tontería.
-Pascual no está, no se encuentra bien
-Pascual parece que está mejor
-Pascual dice que vendrá a la comida de Navidad.
-Pascual ha recaído
Y así todos los días de este curso hasta que hace 8 días:
-Pascual esta mejor va a venir a vernos.
Y Pascual vino acompañado de su hijo, a despedirse de sus compañeros. Nos dijiste que te lo habías pasado muy bien en clase, que estabas feliz porque este año éramos muchos, que te gustaría volver -esto con poca convicción- que aprovecháramos las clases y que disfrutáramos de ellas. En ese momento destilabas cariño y simpatía y sentí la necesidad de darte un abrazo, no lo hice y bien que me arrepiento, por el contrario tú nos dejaste un fuerte abrazo a todos y con él la angustia de que no te volveríamos a ver.
Esa fue tu despedida, tu última sonrisa, tus últimas palabras. Esa noche te dejaste llevar a donde quiera que ahora estés.
-Pascual ya se ha ido.
Hoy no estaba pascual. Te hemos dedicado un gran aplauso, con el todo el cariño, respeto, y admiración de tus compañeros de la Uned Senior.